Al Zaidi, un reportero chií de 29 años del canal de televisión Al Bagdadía, le lanzó sus zapatos al presidente Bush en una conferencia conjunta con el primer ministro de Irak, Nouri al Maliki, y le gritó "este es un beso de despedida del pueblo iraquí, perro", conjuntando en esa acción los insultos más fuertes que pueda recibir cualquier persona en el mundo árabe.
¡Este es un beso de despedida, perro!, dulces palabras para un pueblo iraquí sometido El gesto de repudio le dio la vuelta al mundo y se convirtió en noticia de portada en muchos diarios del orbe, por la impopularidad del "agredido" (o debo decir agresor agredido) y por los males que le atrajo a ese pobre reportero su mala puntería.
Sin embargo, la demostración de agallas que tuvo al Zaidi ante el poder casi infinito que poseía en ese momento el taruguete de Jorge W. Arbusto, convirtieron al periodista televisivo en toda una celebridad y nos enseñó una forma novedosa para enfrentarnos a los abusos del poder.
Al Zaidi hizo de su lanzamiento de zapatos algo totalmente político: los zapatos los compró en Bagdad, de un proveedor local, para que quedara constancia que las babuchas de la capital iraquí también tienen su encanto.
Sin embargo, el acto se sigue repitiendo aquí, allá y acullá. Recién el lunes, un estudiante británico de la Universidad de Cambridge, le lanzó su zapatilla deportiva (supongo que fabricada en China) al primer ministro chino Wen Jiabao, quien se encontraba de visita por allá.
El zapatazo, que se quedó lejos de dar en el blanco, no causó tanto impacto ¿pero qué pasaría si la humanidad decidiera desprenderse de sus zapatillas de fabricación china para lanzárselas a los funcionarios chinos que lleguen de visita? Se podría decir que los decalabrarían con piedras de su mismo patio, como forma de repudio a sus políticas en el Tibet, por sus copias piratonas, o simplemente como rechazo a ese tipo de importaciones.

Para el chino, zapatazo chino...
Sin embargo, en nuestro México también podríamos hacer algo al respecto.
Después de escuchar los comentarios tan infortunados del ex presidente Vicente Fox que emitiera en días pasados, supongo que más de uno ya se fue a surtir de botas de víbora prieta, de atepocata o de otras tantas que se fabrican en nuestra sufrida plaza de León, Guanajuato, para que en alguno de estos días, nomás esperen a Don Chente y lo "saluden" con unos botazos, para que la cosa marche pareja... y aprenda a guardar silencio... o usted, ¿qué opina?

Unas botas bordadas... para el desagravio...





















